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La opinión de los alumnos de la FCA

Los buenos hábitos financieros se desarrollan desde temprana edad.

Fuente: Mundo Terra

Sección: Finanzas Personales.

Autor: Gloria Ayala Person.

Los niños y adolescentes pocas veces comprenden la diferencia entre necesidad, gusto o capricho. Así nos insisten para que compremos cosas para ellos "necesarias" y que los adultos juzgamos como "caprichos", pero en ocasiones ante tanta suplica accedemos a sus pedidos.

Desde el último modelo de celular para un niño de 12 años, o la marca de tal o cual artículo deportivo, nos van convenciendo de compras a las que accedemos de no tan buen agrado, incluso a niveles que implican tomar deudas o pagos en interminables cuotas que luego nos pasan las facturas los siguientes meses, donde probablemente nuestros hijos ya no estén conformes con ese artículo y estén exigiendo otro nuevo, entonces nunca salimos de deudas y tampoco a ellos podemos dar el gusto permanentemente.

Lo básico.

La mejor manera de aprender algo, es viviendo la experiencia. Los buenos hábitos financieros se desarrollan desde temprana edad, así nuestros hijos podrán crecer comprendiendo que el dinero no es fin, sino un medio para lograr satisfacer nuestras metas y objetivos.

Para que ellos conozcan el valor y el precio de las cosas, es aconsejable que ellos tengan su propia billetera, obviamente dependiendo de su edad la utilizarán para distintos objetivos y con diferentes montos de dinero. Una buena relación de gastos y administración en el tiempo de su dinero, les permitirá mantener la salud financiera de su billetera cuando sean adultos.

Comprender que el papel moneda tiene valor de compra, debe ser el primer paso. El billete es un pequeño pedazo de papel impreso con tinta, sin embargo tiene un poder adquisitivo que no tiene otro cualquier papel. Cada billete tiene una distinta denominación y por lo tanto la cantidad de artículos que podremos adquirir con ellos también varía.

Es importante que ante cada compra evalúen si están comprando lo que en realidad necesitan y logren diferenciar si están realizando un gasto para satisfacer una necesidad o un capricho, independiente a que de todas maneras realicen la compra, no se trata de privarse de sus gustos y de convertirse en tacaños, sino simplemente administrar que lo que se gasta podría necesitarlo más adelante para algo quizás más importante.

Así, recomiendo a los padres darles dinero para que los niños administren, las primeras compras deben ser realizadas bajo supervisión, acompañarlos a que se compren un helado o una gaseosa, comprender el valor del billete que entregaron, el precio del producto y el vuelto que han recibido, así como exigir la factura por dicha compra, para lo cual deben tener los datos que precisan (nombre y RUC) en una pequeña tarjetita dentro de su billetera.

 

 

Acorde a su edad.

De 7 a 9 años podrán administrar el dinero diario para sus compras de la cantina en la escuela por ejemplo, comprender el valor de la compra y si deben recibir o no vuelto acorde al monto que entregaron. De 10 a 12 años, ya podrán manejar la billetera para toda la semana, distribuyendo adecuadamente su disponibilidad para que les sirva para las compras diarias que precisan.

En caso de que no les alcance el dinero para toda la semana, deberán explicar lo que ha sucedido. Es importante este paso para su crecimiento financiero, ¡ojala hubiéramos tenido la oportunidad de quebrar a los 10 años y aprendido la lección!

De adultos, si usamos nuestro salario de un mes en una semana ¿qué haremos?, algunas opciones serían: tomar deuda (esto tendría costos financieros), pedir un adelanto (entonces nos faltará el próximo mes nuevamente) o realizar trabajos extras.

Una vez que los padres evalúen lo acontecido, podrán conversar con el niño distinguiendo las circunstancias y planteándole opciones. Quizás un trabajo extraordinario, como colocar y quitar la mesa de la cena, arreglar el jardín o lavar el auto, podrían ser consideradas actividades acordes a su edad y le corresponderá un ingreso adicional.

Sin embargo, cabe una advertencia, la mesada es un instrumento para enseñarles a ser pacientes para el logro de sus objetivos financieros y a tener un control sobre los gastos. Si resulta muy sencillo obtener dinero extra, como un préstamo o un aumento de su mesada, entonces se pierde nuevamente el objetivo.

Procura no facilitarles mucho el acceso a dinero extra, que no vayan al extremo de pedir dinero por el cumplimiento de sus obligaciones, como estudiar, mantener arreglado su cuarto o cuidar a su mascota. No sea que conviertan en negocio su trabajo de hijo. Además, no debemos reforzar la creencia de que los padres tienen acceso a cantidades ilimitadas de dinero y todo lo que piden les será concedido.

Entre los 13 a 15 años, será importante contar con una mesada que cubra sus necesidades diarias de recreo escolar y un importe para destinarlo al ahorro mensual. Sin embargo, el ahorro es ideal pero opcional, para instar al adolescente al ahorro, sugiero que tengan una meta definida para fin de año, por ejemplo, podríamos plantear que del importe de ahorro que él logre, nosotros le duplicaremos la suma a fin de que él pueda comprar lo que desee para Navidad.

Es muy difícil renunciar a disfrutar del dinero hoy cuando no tenemos en claro el premio que recibiremos por ese esfuerzo, por eso tener una meta definida podrá ayudar al logro del objetivo, desarrollar el hábito del ahorro desde adolescentes nos podrá ayudar a crecer saludablemente en nuestra vida adulta.

A esta edad también están en condiciones de iniciar su relación con las tarjetas de crédito o débito, existen en el mercado entidades financieras que ofrecen productos especiales para los adolescentes, incluyen márgenes de prudencia y numerosas asociaciones comerciales que ofrecen descuentos en productos y servicios que ellos suelen utilizar como heladerías, ropas deportivas, etc.

Con este producto podrán comprender lo que implica la fecha de corte, el extracto, los gastos administrativos, la emisión de la tarjeta, el seguro, la fecha de vencimiento y por sobre todo la conciliación de sus cuentas.

Entre los 16 y 18 años, aconsejo que los jóvenes estén a cargo del manejo del presupuesto familiar, es decir disponer de los recursos suficientes para efectuar el pago de los gastos familiares, como podrían ser: pago de alquiler, luz, agua, teléfono, salario de los colaboradores del hogar, etc. También será fundamental que a esta edad puedan comprender el funcionamiento de depósitos y extracciones, conciliaciones bancarias, proyección de ingresos y gastos y otros aspectos que precisará manejar en el manejo de un presupuesto familiar.

Los niños aprenden más con el ejemplo que con las palabras, hagámosle participar de las decisiones de nuestra economía doméstica, así serán más responsables con sus ingresos, ahorros y gastos en el futuro. Sigamos Hablando de Dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

Conclusión:

Podemos decir que si los padres quieren que sus hijos tengan una vida financiera sana, tienen que saber que solo si se les promueve una educación financiera desde pequeños pueden lograrlo. Una persona responsable no se hace de la noche a la mañana, requiere esfuerzo y dedicación y sobre todo un ejemplo en casa de lo que se quiere enseñar y darle poco a poco la confianza de que puede manejar el dinero por si solo de una manera adecuada.

Alumno: Severiano Muro Iván Alejandro.

Grupo: 251.

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